El tejido con fibras naturales en Santa Bárbara es un auténtico esfuerzo comunitario. Los hombres cultivan las plantas, mientras que las mujeres y los niños procesan las fibras para elaborar esteras, cestas y otros productos artesanales. Desde pequeños, a los niños se les enseña esta habilidad, pero a medida que crecen, muchos pierden el interés por continuar con la tradición. A menudo se percibe como un trabajo muy laborioso con una recompensa económica o un reconocimiento limitados, lo que lo convierte en un medio de vida insostenible para el futuro. Esta artesanía, que ha sido fundamental durante generaciones, corre el riesgo de desaparecer si no se valora y se apoya adecuadamente.